Ahora bien, estos datos son importantes para saber y conocer si padecen algún tipo de obesidad o sobrepeso y en donde se encuentra localizada dicha grasa corporal.
Existe una relación muy importante entre la actividad física y la obesidad, que es aquí donde entraremos más a fondo en la materia.
A lo largo del tiempo que llevo como entrenador siempre nos topamos con gente que asiste todos los días al gimnasio o bien a un club deportivo al aire libre para realizar actividad física, y en estos casos nos encontramos con gente que obtiene una figura física y una capacidad aeróbica mucho mejor que otras, esto es, la clásica persona que dice, yo asisto todos los días y no puedo bajar de peso, siento que no mejoro, esto se debe señores a que están realizando la actividad física en una intensidad que no es suficiente para llevarlos a perder esa grasita que es tan fácil de almacenar en el cuerpo y muy difícil de eliminar.
Primero que nada debemos conocer en qué estado físico nos encontramos, esto es saber cuánto tenemos de sobrepeso y cuanto tiempo tenemos al día para realizar la actividad física. Lo que sí es un hecho es que no necesitas meterte tres horas al gym o bien correr un maratón completo para que obtengas esa reducción de grasa que tanto deseas.
La manera más adecuada en la que puedes obtener un resultado satisfactorio después de conocer tu estado físico, es determinando la intensidad a la que entrenaras, ya que suele ser un factor que la mayoría de las personas desconoce.
Muchas veces me han dicho dentro del gimnasio, no quiero entrenar demasiado fuerte, pero quiero eliminar esta “llantita que tengo alrededor de mi cuerpo” no hay de otra, para desencadenar los procesos fisiológicos que te van a llevar a utilizar las grasas como fuente energética es necesario entrenar al menos a la intensidad adecuada.
Primero necesitas saber cuál es tu frecuencia cardiaca basal: y esta es la frecuencia cardiaca cuando recién despiertas, duerme con un reloj a tu lado y cuando sea la hora de levantarse sin hacer movimientos bruscos toma tu reloj y mide tus pulsaciones durante 10 segundos y multiplícalo por 6 y obtendrás tu frecuencia cardiaca basal.
Después necesitamos saber tu frecuencia cardiaca, esto se realiza restándole a 220- edad y obtendrás la frecuencia cardiaca |